Llevamos casi un mes de clases y algo en casa cambió.
Quizá la maestra te envió un recado: «me cuesta entenderle», «casi no participa», «no sigue las indicaciones a la primera». O quizá fue verlo en la puerta de la escuela, junto a un compañero de su misma edad que habla de corrido mientras tu hijo solo señala. Quizá llegó un día diciendo que un niño se burló de cómo dice una palabra o la manera en la que habla.
Y desde entonces tienes la pregunta dando vueltas: ¿será que deberíamos pedir ayuda?
Si estás leyendo esto, entonces ya diste tu primer paso, pues este artículo es para que respondas completa esa pregunta.
Lo que notaste es información, no una sentencia
Lo más importante más que todo lo demás: notar que algo pasa con el lenguaje de tu hijo y eso no significa que hayas hecho algo mal.
El desarrollo de lenguaje y habla depende de muchos factores. Todo está relacionado. Lo que sí depende de ti es qué haces con lo que ya notaste.
Es ahí donde la historia cambia.
Llevamos muchos años trabajando con familias dentro y fuera de la Ciudad de México, hemos notado que los papás tienen el mismo patrón: suelen notar las señales mucho tiempo antes de pedir ayuda y creen que están exagerando lo que ven.
No estás exagerando, estás poniendo atención a las señales que tu hijo te está dando.
Qué es la terapia de lenguaje, y qué no es
La terapia de lenguaje es un acompañamiento profesional y especializado para que un niño desarrolle diferentes habilidades de comunicación con el mundo: entender lo que le dicen, encontrar las palabras, organizarlas y pronunciarlas de forma que los demás lo entiendan.
Suena técnico, pero en la práctica se ve muy distinto.
- ¿Cómo se ve eso en terapia?
Para un niño de cuatro años, la terapia de lenguaje es estar en constante aprendizaje con el mundo; leer cuentos, crear y entender situaciones, comprender eventos, jugarlos.
Para él es una hora de juego con un terapeuta y su familia, lo que él no se da cuenta es que cada uno de esos juegos está diseñado para trabajar objetivos específicos.
Lo que la terapia de lenguaje no es:
- No es una clase de dicción ni un curso de oratoria.
- No es repetir palabras hasta que salgan bien.
- No es una etiqueta que tu hijo va a cargar.
- No es un castigo por algo que él hizo mal
Las señales, por edad
Cada niño lleva su ritmo y una señal aislada casi nunca significa nada, no obstante lo que vale la pena revisar es un conjunto de señales que se sostienen en el tiempo.
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Entre los 2 y los 3 años
- Usa muy pocas palabras o casi no junta dos palabras.
- Señala en lugar de pedir con la voz.
- Parece no entender indicaciones simples.
- No imita palabras ni sonidos.
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Entre los 3 y los 4 años
- Fuera de la familia casi nadie le entiende.
- Habla con frases muy cortas o desordenadas.
- Le cuesta platicar lo que hizo en otros lugares.
- Sustituye o se come muchos sonidos.
- Se frustra, grita o se rinde cuando no logra explicar algo.
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Entre los 4 y los 6 años
- Todavía hay sonidos que no logra pronunciar.
- Le cuesta contar algo que le pasó en orden.
- No sigue instrucciones de dos o tres pasos.
- Le cuesta aprender canciones, rimas o los nombres de las letras.
- Repite sílabas o se atora al empezar las frases.
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De los 6 años en adelante
- Evita hablar frente al grupo.
- Le cuesta encontrar la palabra que quiere y la reemplaza por «eso», «la cosa».
- Su escritura refleja lo mismo que su habla: se come letras, cambia sonidos.
- Entiende menos de lo que se espera cuando lee o cuando escucha una explicación larga.
- Empezó a decir que no quiere ir a la escuela.
Si reconoces dos o más señales de la edad de tu hijo y han estado presentes durante meses ahí, tal vez vale la pena una valoración. No se trata de confirmar un miedo, sino para entender con mayor claridad lo que está sucediendo. Muchas veces el reto es menor de lo que pensabas.
Escríbenos por WhatsApp y platícanos qué estás viendo en casa.
Te decimos si vale la pena una valoración o si es algo que puede esperar. Sin compromiso y sin costo por preguntar.
«Se le va a quitar solo o con el tiempo»
Es la frase que más escuchamos, pues la dicen familiares, la dice el vecino, a veces la dice el pediatra.
- - La parte biológica: Durante los primeros años de vida, el cerebro tiene una gran capacidad para aprender y adaptarse. Aprovechar esta etapa permite fortalecer las habilidades de comunicación mientras están en pleno desarrollo.
- -La parte emocional: Un niño que no logra darse a entender, comienza a aislarse, habla menos, no participa y se frustra. Con el tiempo, puede llegar a pensar: «es que yo no puedo». Reparar esa seguridad cuesta más trabajo que corregir la pronunciación, porque una frase es mucho más difícil de trabajar que cualquier sonido mal pronunciado.
Por qué estas semanas son el mejor momento del ciclo
Hay una razón práctica para no dejarlo para después.
Al iniciar el ciclo escolar, lo que se detecte y se empiece a trabajar ahora tiene el año completo por delante para hacer efecto, ya que la terapia se acomoda a una rutina que apenas se está formando para tu hijo, es decir, no la interrumpe.
Hay además un reloj concreto: la primera boleta llega a mediados de noviembre. Sí un niño que empieza terapia en septiembre u octubre llega a esa evaluación con apoyo, con la escuela enterada y con ajustes ya hechos en el salón. En cambio, si se pospone la ayuda, la boleta sólo confirmará lo que ya se observaba, pero sin haber tomado acciones a tiempo.
Es la diferencia entre acompañar un ciclo y rescatarlo.
Cómo es la primera cita en Integra
Esta parte la escribimos con detalle porque es la que más ansiedad genera, casi siempre sin razón.
- Primero hablamos contigo. Sin tu hijo presente, o con él jugando cerca. Queremos escuchar tu historia completa: qué notaste, desde cuándo, qué dice la escuela, cómo era su desarrollo antes, qué te preocupa de verdad.
Esta conversación dura y no la apresuramos, porque escuchar es lo primero que hacemos.
- Después conocemos a tu hijo. Para él es una sesión de cuento o juego y un profesional que le pone atención. Mientras lee o juega, la terapeuta observa y registra cómo articula, qué tanto entiende, cómo organiza una idea, cómo se comunica cuando algo le cuesta.
No hay exámenes ni calificaciones, nadie lo va a poner en aprietos.
- Luego te explicamos qué vimos. Sin tecnicismos innecesarios. Te explicamos qué hay que trabajar, te decimos qué es, cuánto tiempo estimamos y qué esperamos lograr.
Si no hay nada que trabajar, te lo decimos igual y te vas tranquilo. Las dos son respuestas buenas.
Y si resulta que lo que vimos apunta más a una cuestión de aprendizaje, de atención o emocional que a lenguaje, te lo decimos también. En Integra contamos con especialistas como terapeutas de lenguaje, especialistas en aprendizaje, psicólogas y neuropsicólogas, que se comunican entre ellas y valoran en conjunto.
No vas a tener que empezar de cero en otro sitio.
Agenda la primera valoración
Una conversación contigo, una sesión de juego con tu hijo y una respuesta clara. Escríbenos por WhatsApp y buscamos un horario que te acomode.
Qué pasa si sí hay que trabajar algo
Normalmente son una o dos sesiones por semana, de 50 minutos a una hora, con un plan hecho para tu hijo en particular, no hay programas estándar porque no hay niños estándar.
Tú no te quedas afuera, eres parte de la terapia.
Además, con tu autorización hablamos con la escuela. Cuando una maestra entiende qué está pasando, puede hacer ajustes pequeños en el salón que cambian mucho el día a día de un niño.
Qué pasa si sí hay que trabajar algo
Normalmente son una o dos sesiones por semana, de 50 minutos a una hora, con un plan hecho para tu hijo en particular, no hay programas estándar porque no hay niños estándar.
Tú no te quedas afuera, eres parte de la terapia.
Además, con tu autorización hablamos con la escuela. Cuando una maestra entiende qué está pasando, puede hacer ajustes pequeños en el salón que cambian mucho el día a día de un niño.

Preguntas frecuentes
¿A qué edad es muy temprano para llevarlo? No hay una edad demasiado temprana para preguntar. En Integra atendemos desde los 6 meses en estimulación temprana.
Si tienes una duda a los dos años, ese es el momento de resolverla, no de esperar.
¿Cuánto dura la terapia de lenguaje? Depende de qué se esté trabajando y de la edad, pues hay procesos de tres o cuatro meses y hay procesos más largos. En la devolución de la valoración te damos un estimado concreto y lo revisamos conforme avanza, no te dejamos con un plazo abierto.
¿Mi hijo es muy tímido, ¿va a cooperar? Siempre, y más rápido de lo que los papás esperan.
¿Es lo mismo que la terapia de aprendizaje? No, aunque muchas veces van juntas. La de lenguaje trabaja la comunicación: entender, expresar, pronunciar. La de aprendizaje trabaja las herramientas de la escuela: lectura, escritura, atención, organización.
Un mismo niño puede necesitar las dos y por eso conviene que quien lo valore pueda ver ambas cosas.
¿Necesito una orden médica o un diagnóstico previo? No, puedes escribirnos directamente. Si en la valoración vemos que hace falta una revisión médica, por ejemplo una audiometría, te lo decimos y te orientamos.
¿Dan terapia en línea? Sí, la terapia en línea y la presencial tienen los mismos objetivos y avances. Todo está diseñado para que tu hijo avance, gracias a la terapia centrada en la familia.
Todavía estás a tiempo
Si llegaste hasta aquí, es porque identificaste en casa algo de lo que leíste y no necesitas estar seguro para escribirnos; justamente para eso es el primer contacto: para que no cargues solo con la duda.
Escríbenos por WhatsApp y cuéntanos qué observas, nosotros te diremos con total honestidad si conviene agendar una valoración o si todo está bien. Si no hace falta intervenir, esa también es una excelente noticia y te la daremos con gusto.
Integra · Terapias de Lenguaje, Aprendizaje y Estimulación Temprana · Ciudad de México

